Introducción
Este documento describe la
metodología que utiliza Fitch
Ratings para analizar la calidad
crediticia de bancos y asignar
calificaciones respectivas. Los
conceptos descritos en este reporte
son intencionalmente de naturaleza
amplia, reconociendo que el proceso
analítico que desarrolla Fitch es
dinámico y que cada banco posee
características distintivas que no
podrían ser incorporadas en un
documento extremadamente rígido.
Para fines de criterios de
calificación, esta metodología
aplica el término “banco” en una
acepción amplia, la cual incluye a
entidades tales como instituciones
bancarias, empresas financieras no
bancarias, prestamistas
especializados, compañías tenedoras
de instituciones financieras, entre
otras. Mientras que el enfoque
analítico para todas estas
instituciones es en términos
generales muy similar, existen
factores específicos inherentes a
cada tipo de institución, los cuales
deben ser atendidos con mayor
detalle. En este sentido, existen
diversos documentos elaborados por
Fitch que describen los aspectos
específicos del proceso crediticio
para las diversas categorías de
instituciones financieras.
De manera general, el análisis de
bancos por parte de Fitch incorpora
una evaluación de su situación
financiera actual, así como una
apreciación de cómo ésta podría
cambiar en el futuro. Incluye una
evaluación de factores de tipo
cualitativos y cuantitativos, basada
en un análisis de la información
financiera pertinente. La evaluación
es usualmente complementada por
discusiones a profundidad con la
alta administración del banco y
conversaciones con otros expertos de
la industria.
El análisis de Fitch sobre un
banco se basa en una serie de
factores cualitativos y
cuantitativos, tanto de carácter
externo e interno, las cuales
derivan las calificaciones como
emisor que en última instancia son
asignadas al banco. La importancia
relativa de cada uno de estos
factores puede variar de acuerdo a
las circunstancias específicas. Los
factores externos considerados
incluyen el entorno económico en el
cual el banco realiza sus
actividades; el marco regulatorio,
legislativo y fiscal aplicable; así
como la estructura del sistema
bancario del país en cuestión. Los
factores internos, por su parte,
incluyen todos los riesgos
inherentes a los negocios que
desempeña el banco, tales como los
riesgos de crédito, de mercado,
operacionales, de fondeo y de
liquidez. Estos factores también
incluyen la estructura y la
organización del banco en cuestión,
la solidez de su franquicia y la
diversificación de sus negocios,
capacidad administrativa y
estrategia, así como la
capitalización y su capacidad de
generación de utilidades. Todos
estos factores son evaluados para la
determinación de la fortaleza
financiera intrínseca del banco
referido. Otro componente igualmente
importante en la determinación de
las calificaciones por parte de
Fitch, es la apreciación respecto al
soporte externo que el banco podría
recibir, ya sea de parte del estado
soberano o de un accionista
institucional, en caso de que
llegara a ser necesario. Las
calificaciones como emisor de largo
plazo se derivan de lo que resulte
mayor entre el perfil financiero
intrínseco del banco en cuestión, o
la apreciación sobre la propensión
de contar con soporte externo.
Los seis factores fundamentales
del análisis que realiza Fitch sobre
cualquier banco, los cuales son a su
vez los aspectos determinantes de la
decisión de calificación, son
discutidos con mayor profundidad
enseguida. La importancia relativa
de cada uno de estos factores puede
variar de una institución a otra.
Los elementos fundamentales son los
siguientes:
- Entorno económico y de
operación;
- Accionistas y soporte;
- Administración, estrategia y
franquicia;
- Administración de riesgos;
- Fortaleza financiera; y
- Gobierno Corporativo.
Entorno económico y de
operación
El punto de partida para la
calificación de bancos por parte de
Fitch es la comprensión del entorno
en el cual el banco realiza sus
operaciones. Esto permite a los
analistas realizar una mejor
evaluación de las cualidades únicas
de bancos específicos, al lograr
comprender sus riesgos y
oportunidades sobre una base
relativa, así como también absoluta.
Entre los factores del entorno
que se revisan se encuentran el
riesgo soberano y otros elementos
económicos que contribuyen al
entorno que envuelve al referido
banco. Los analistas, por lo tanto,
revisan los indicadores económicos
básicos del país en cuestión
(derivados, en caso de estar
disponibles, del análisis de riesgo
soberano realizado por el
departamento de calificaciones
soberanas de Fitch), tales como el
tamaño y la composición de la
economía, crecimiento del PIB,
niveles de inflación, crecimiento en
financiamiento al consumo, niveles
de ahorro e inversión, tendencias en
el desempleo, tipos de cambio,
rendimientos de bonos e índices
regionales o nacionales de precios
de bienes raíces. Aspectos de
carácter político o cultural, así
como las tendencias demográficas,
podrían llegar a ser considerados
también como elementos importantes
en el proceso analítico. Otro factor
relevante en la evaluación que
realiza Fitch del entorno económico
y de operación de un banco, se
refiere al riesgo sistémico
bancario. Otros factores que también
son considerados en el análisis del
entorno de operación de un banco son
los siguientes:
- Las características del
respectivo mercado bancario
nacional (incluyendo tanto lo
correspondiente al lado del ahorro
como a los mercados de crédito),
la competencia existente o
potencial en el mencionado
mercado, así como el grado de
concentración en el mismo;
- El marco regulatorio,
incluyendo el rol y las
responsabilidades encomendadas a
las autoridades de supervisión
bancaria en el país en cuestión,
así como el grado de control (o la
ausencia de) que ejerce el Estado
sobre el correspondiente sistema
bancario; y
- Prácticas de contabilidad y
requerimientos de reportes
públicos aplicables a los bancos.
Accionistas y Soporte
Los accionistas del banco y el
potencial soporte que aquéllos
pudieran brindarle a éste, son
elementos cruciales en el análisis
de Fitch, puesto que de ahí se
derivan las calificaciones de
Soporte que asigna la agencia en
escala internacional, que a su vez
influyen en última instancia sobre
las calificaciones como emisor
(globales o nacionales) de corto y
de largo plazo. Los analistas
revisan la estabilidad de la
estructura accionaria del banco, así
como la capacidad y disponibilidad
de tales accionistas, o del
gobierno, para brindarle soporte
externo al banco en caso de que
llegara a ser necesario.
Administración, Estrategia y
Franquicia
Uno de los factores más difíciles
de evaluar, y a la vez siendo muy
crítico dentro del análisis de
Fitch, es la evaluación del equipo
administrativo del banco y de sus
estrategias corporativas en vigor.
Un equipo administrativo destacado
es efectivo en comunicar y ejecutar
apropiadamente su visión estratégica
y en ayudar a la compañía a
incrementar el valor de su
franquicia. Resulta muy importante
que la administración demuestre un
elevado nivel de credibilidad,
conocimiento, experiencia y
competencia. La evaluación de la
administración de un banco es
usualmente un ejercicio de carácter
relativo.
Como parte de la evaluación de la
administración de un banco, Fitch
considera aspectos tales como:
- La estructura organizacional
del banco, la dependencia del
equipo administrativo respecto a
un número reducido de funcionarios
clave, la integración del equipo,
la independencia de la
administración respecto a los
principales accionistas, la
cultura de la administración y su
historial en términos de mezcla de
negocios, eficiencia operativa y
posicionamiento de mercado; y
- La calidad y credibilidad de
la estrategia de negocios de la
administración, incluyendo los
planes para el crecimiento futuro,
interno y externo, en términos de
mercados y de segmentos de
operación.
En el análisis de Fitch es muy
importante lograr evaluar la
fortaleza y profundidad de una
franquicia bancaria, así como la
capacidad del banco de mantener sus
negocios actuales y de desarrollar
otros nuevos, siendo usualmente un
elemento fundamental detrás del
crecimiento de las utilidades. La
franquicia tradicional de diversos
bancos ha evolucionado con el paso
de los años como resultado de la
desregulación, desintermediación,
globalización y avances en la
tecnología.
Algunas de las principales
consideraciones que Fitch evalúa en
el análisis de la solidez de la
franquicia del banco, son las
siguientes:
- Experiencia de la
administración y alcance en
relación con las actividades de
negocio principales;
- El tamaño del banco y la masa
crítica en las actividades
principales;
- La posición de mercado en las
operaciones principales;
- La naturaleza y concentración
de su base de clientes;
- Su mezcla de negocios actual y
las ventajas o desventajas
competitivas en cada segmento;
- La diversidad de los productos
y servicios que ofrece a sus
clientes y su capacidad de
introducir exitosamente nuevos
productos; y
- La calidad y suficiencia de la
red de distribución del banco.
Administración de Riesgos
La evaluación de la
administración de riesgos del banco
que realiza Fitch, otro de los
elementos fundamentales del proceso
analítico, incorpora una apreciación
del apetito de riesgo que muestre el
banco, así como de la adecuación y
robustez de los sistemas que en este
sentido tenga implementados. La
capacidad de la administración de un
banco para identificar, medir,
administrar y monitorear el riesgo
es usualmente determinada por estos
sistemas. Las principales cuestiones
que los analistas toman en
consideración son los siguientes:
- La independencia y efectividad
de la función de administración de
riesgos;
- Si todos los riesgos son
administrados en forma integral;
- Los procedimientos y límites
que están vigentes, cómo y por
quién son establecidos estos
límites y el grado en que se
cumplen o respetan los límites y
procedimientos;
- La capacidad de comprensión de
la alta dirección y su
involucramiento en la
administración de riesgos y las
cadenas de reporteo que se tengan
establecidas;
- El grado de dependencia
respecto a herramientas de
administración de riesgos basadas
en modelos y el reconocimiento por
parte de la administración de las
potenciales limitaciones de las
técnicas mayoritariamente
cuantitativas en la actividad de
administración de riesgos.
Bajo los términos del acuerdo de
Basilea II, varios instrumentos de
mitigación de riesgo crediticio
pueden ser utilizados por los bancos
a efecto de disminuir su riesgo de
crédito global, los cuales podrían
tener un impacto significativo en la
mitigación de su perfil de riesgo
global en algunas circunstancias.
Los analistas examinan una amplia
variedad de riesgos, siendo los más
significativos –en la mayoría de los
bancos- descritos con mayor detalle
enseguida. Debe notarse, sin
embargo, que los bancos pueden
enfrentar riesgos de otra índole que
no se identifiquen con estas
categorías. Los analistas buscan
identificar todas las fuentes de
riesgo significativas y explorar sus
potenciales consecuencias.
Riesgo de Crédito
Fitch, como parte de su proceso
analítico, analiza todas las fuentes
de riesgo crediticio, ya sean dentro
del balance (créditos, instrumentos
de deuda, depósitos y préstamos
interbancarios, entre otros) o
compromisos fuera de balance.
También se analizan los riesgos
potenciales para los deudores
quirografarios del banco que
pudieran surgir de alguna
bursatilización realizada por el
propio banco.
Un aspecto elemental del análisis
que realiza Fitch sobre el riesgo
crediticio se refiere a la
estructura del balance general del
banco en cuestión, incluyendo las
contribuciones relativas
(porcentuales) de las distintas
categorías de activos. Generalmente,
aunque no siempre, los préstamos
constituyen la parte más
significativa de los activos del
banco y por tanto una revisión
exhaustiva de éstos resulta esencial
(aún y cuando no sea la categoría
más grande del balance, usualmente
es donde se ubican las principales
fuentes de riesgo para la mayoría de
los bancos). En este contexto, los
analistas usualmente solicitan un
desglose de los préstamos por tipo,
tamaño, vencimiento, moneda de
denominación, sector económico y
región geográfica. También resulta
importante para los analistas ver no
sólo los saldos de los créditos,
sino también los montos autorizados
totales. Los analistas igualmente
revisan las mayores concentraciones
del riesgo crediticio, incluyendo
las principales exposiciones a
deudores individuales o grupos
económicos (usualmente definidos
como aquellos que representan más
del 10% del capital del banco), así
como las concentraciones a sectores
económicos o industrias en
particular. En este sentido, los
analistas de bancos pueden
usualmente hacer consultas sobre
empresas o sectores específicos a
los analistas de otros
departamentos, tales como los
encargados de calificaciones de
empresas industriales (Corporates),
entre otros.
Aquellos créditos que se
consideren “emproblemados”
(sensibles; en el listado de
revisión especial; vencidos; o
reestructurados), son analizados con
mayor detalle. Al analizar el riesgo
inherente a cualquier tipo de
préstamos emproblemados, se evalúa
también la calidad del posible
colateral que pudiera existir y la
suficiencia de las reservas
preventivas. En lo relativo a estas
últimas, los analistas generalmente
revisan los diferentes tipos de
reservas que existan (específicas o
genéricas), las políticas generales
del banco en cuanto a la
constitución de las propias
reservas, su desempeño histórico de
pérdidas crediticias y las políticas
relativas a los castigos de cartera
y las recuperaciones. La calidad de
activos es típicamente evaluada
tanto sobre la base absoluta como en
términos relativos.
En cuanto a la calidad de otros
activos (distintos a los contenidos
en la cartera de préstamos), Fitch
también revisa la calidad de los
portafolios de inversiones de renta
fija y variable, en términos de la
calidad general de estos
instrumentos, sus horizontes,
liquidez, cualquier concentración
que pudiera presentarse en
exposiciones particulares y las
técnicas de valuación empleadas. De
igual manera, se realiza un análisis
de las exposiciones interbancarias
(préstamos y depósitos), tomando en
consideración el tamaño de las
mismas, sus fechas de vencimiento,
las concentraciones y la calidad
crediticia de las contrapartes. El
análisis de los compromisos fuera de
balance (cuentas de orden o
contingencias) del banco por parte
de Fitch, es igualmente un elemento
importante en el proceso de análisis
de riesgos. Estas contingencias
pueden tomar diversas modalidades,
incluyendo las más tradicionales
como garantías y cartas de crédito,
derivados (swaps de tasas de interés
y de incumplimiento), activos que
hayan sido bursatilizados y se
encuentren en vehículos de inversión
especializados, así como
exposiciones a “conduits” y
vehículos de inversión
estructurados.
Riesgo de Mercado
El análisis de riesgo de mercado
por parte de Fitch cubre las
exposiciones estructurales y de
negociación a través de los
distintos negocios de la institución
(incluyendo operaciones dentro y
fuera de balance). Los analistas
revisan la estrategia de
administración de activos y pasivos,
así como los sistemas y herramientas
establecidas para la evaluación y
monitoreo del riesgo de mercado. Los
bancos con grandes portafolios de
negociación implican un análisis más
minucioso de sus riesgos de mercado.
Algunos de los aspectos evaluados
incluyen la estrategia general de
negociación del banco; un desglose
de sus carteras de intermediación
por tipo y por producto; la mezcla
de actividades de negociación entre
posiciones propias y aquellas
realizadas por cuenta de clientes;
un desglose de los ingresos por
mercados; y la contribución de estos
últimos a la rentabilidad global de
la institución.
Los analistas también evalúan las
medidas utilizadas para la medición
de riesgo de mercado, tales como el
valor en riesgo o VaR, entre otras
(aunque la crisis de 2008 puso en
evidencia las limitaciones de
métricas como los modelos basados en
VaR).
Riesgo Operacional
Los elementos evaluados por Fitch
incluyen la definición que hace el
propio banco sobre riesgo
operacional, la calidad de la
estructura organizacional y cultura
en materia de riesgo operativo, el
desarrollo de su enfoque para la
identificación y evaluación de las
principales fuentes de riesgo, los
esfuerzos en materia de recolección
de datos y el enfoque general para
la cuantificación y administración
del riesgo operativo. Cuando es
posible, Fitch evalúa las auditorías
externas para determinar si se
detectaron o no fuentes de riesgo
operativo significativas. En caso de
que existan preocupaciones derivadas
de las auditorías externas o que se
perciba una debilidad en los
procesos de control, esto
conllevaría a un análisis más
profundo y una cuantificación de la
magnitud de las potenciales pérdidas
asociadas a riesgo operativo.
Riesgo Legal y Reputacional
Un riesgo que no se integra en
las categorías descritas
anteriormente –y que resulta más
difícil de evaluar- es el riesgo
reputacional, que puede llegar a ser
significativo en ciertos bancos,
particularmente aquellos que
dependen en mayor medida del fondeo
institucional o aquellos con
importantes actividades en el
negocio de banca privada. El riesgo
legal es igualmente difícil de
medir, pero también puede tener
importantes implicaciones para un
banco. Pueden surgir de contratos
con terceros que resultan no ser
ejecutables, así como de acciones
legales o demandas que se tomen en
contra del banco.
Fortaleza Financiera
Los elementos fundamentales que
son revisados por los analistas se
refieren a la rentabilidad, perfil
de riesgo de fondeo y liquidez, así
como capitalización.
Rentabilidad
Puesto que la utilidad generada
por un banco puede afectar en última
instancia a su solvencia, la
rentabilidad es otro de los
elementos importantes a analizar.
Fitch generalmente parte de una
revisión a la tendencia histórica de
resultados del banco, la estabilidad
y calidad de sus utilidades y su
capacidad de generarlas en forma
recurrente. También se revisan las
expectativas de resultados a futuro.
Aunque los antecedentes de la
administración en proveer
proyecciones confiables es una
consideración de importancia, los
analistas no obstante procuran
probar la robustez de cualquier
proyección que les sea provista por
el banco. La diversificación de los
resultados de un banco es otro
factor importante en el análisis de
su rentabilidad y, cuando es
posible, Fitch revisa el desempeño
de las distintas líneas de negocio
de la institución, En general, se
procura analizar las tendencias en
materia de:
- Ingresos de interés neto,
incluyendo la evolución de los
márgenes de intermediación por
línea de producto, tendencias en
volúmenes de crédito y la
tendencia en costos de fondeo;
- Ingresos no financieros, que
contemplan a los relativamente
estables productos por comisiones,
así como los más volátiles
ingresos por mercados;
- Gastos no financieros, con el
detalle de gastos de personal y
otros costos de operación, así
como la comparación de los gastos
contra variables tales como
ingresos generados y activos
productivos;
- Gastos por provisiones
(constitución de reservas), junto
con la capacidad de las utilidades
generadas por el banco para
absorber tales costos; e
- Ingresos y gastos de
naturaleza extraordinaria, así
como la evolución de los costos
fiscales.
Como principio básico, el
análisis que realiza Fitch se basa
en reportes financieros preparados
conforme a normas de contabilidad
generalmente aceptadas. Si lo
consideran necesario en su proceso
de análisis, los analistas de Fitch
pueden realizar ajustes a las cifras
de resultados reportadas por un
banco, de tal forma que los
indicadores de desempeño sean tan
comparables como sea posible.
Liquidez
La revisión del riesgo liquidez
se constituye como uno de los
elementos más importantes en el
análisis global que realiza Fitch
sobre bancos. Este análisis, sin
embargo, está asociado a las
suposiciones realizadas por la
administración del banco acerca de
las fuentes y los usos de liquidez,
por lo que la calidad y
confiabilidad de la información
proporcionada resultan esenciales
para medir la liquidez. Los bancos
analizados deben tener implementada
una política de administración de la
liquidez y los analistas buscan
evaluar la robustez de tal
lineamiento y el apego del banco a
la mencionada política. Los
analistas revisan las fuentes de
liquidez internas del banco (tales
como instrumentos financieros de
fácil realización y los préstamos
que llegan a su vencimiento), así
como las de carácter externo (tales
como el posible acceso a los
mercados de capital, líneas de
financiamiento interbancarias
vigentes y facilidades de descuento
con el banco central, por ejemplo).
Es importante evaluar la verdadera
liquidez de los denominados
portafolios de “activos líquidos” y
estimar si tales instrumentos serían
suficientemente mercadeables en un
escenario de crisis.
De igual forma, es importante
revisar las concentraciones de
fondeo a efecto de identificar
cualquier potencial fuente de riesgo
de liquidez; un banco con una mayor
proporción de fondeo mayorista es,
en efecto, más susceptible de
enfrentar riesgos de liquidez que un
banco fondeado eminentemente con
depósitos tradicionales del público.
Es fundamental que los bancos
cuenten con un plan de contingencia
en caso de que se presentaran
restricciones de liquidez sistémica
importantes, especificando quién es
responsable de manejar la mencionada
crisis de liquidez, qué acciones
deben ser tomadas y en qué momento,
y qué arreglos preventivos existen
con los prestamistas de última
instancia.
Fondeo
Las principales áreas a evaluar
en este sentido son la estructura y
diversificación de la base de fondeo
del banco (en particular, la mezcla
entre financiamiento mayorista y
tradicional), incluyendo cualquier
concentración notoria que pudiera
observarse en los depósitos o los
préstamos obtenidos, así como las
tendencias relevantes en las fuentes
de fondeo. Como se mencionó arriba,
la mayor dependencia de un banco
respecto al fondeo mayorista es un
elemento crucial del análisis,
puesto que bancos con esta
característica tienden a ser más
vulnerables a entornos adversos. Una
estable y bien diversificada base de
fondeo, así como una amplia gama de
proveedores de financiamiento en
cada fuente, son factores que
mitigan en cierta medida el riesgo
de fondeo. Por ello, resulta
importante analizar la composición
de la base de depósitos del banco y
otras fuentes de fondos por tamaño,
vencimiento, geografía y moneda de
denominación. También se evalúa el
rol de las bursatilizaciones de
activos en el fondeo del banco.
Capital
El tamaño absoluto del capital
del banco y su adecuación de capital
(es decir, el tamaño del capital
relativo a los riesgos existentes),
son consideraciones fundamentales al
evaluar la calidad crediticia del
mismo. Puesto que se trata
primordialmente de capital de
riesgo, no existe la obligación de
repagar el capital a ningún tenedor,
así como tampoco existe el
compromiso legal de pagar intereses
u otros productos equivalentes. Si
existe algún tipo de obligación de
pagar cierto rendimiento, entonces
el capital en cuestión no puede ser
catalogado como capital común puro.
En la actualidad, Fitch no modela
matemáticamente los requerimientos
de capital para los bancos que
califica. En su lugar, evalúa y se
apoya en cierta medida en los datos
que le proporciona el mismo banco.
Para este análisis, toma en
consideración los conceptos de
capital contable, capital
regulatorio y (en el caso de bancos
con mayor grado de sofisticación)
capital económico. Fitch utiliza,
sin embargo, sus propias mediciones
cuantitativas estandarizadas de
capitalización que aplica a los
bancos que califica, siendo los
principales los conceptos de
“capital fundamental” (core capital)
y “capital elegible”. Para estos
fines, el capital fundamental se
define como el capital contable
reportado incluyendo interés
minoritario existente que tenga la
virtud de absorber pérdidas, menos
cualquier tipo de instrumento
híbrido que hubiera sido incluido en
esta cifra. El capital reportado
usualmente se compone de:
- Acciones de capital común y
ordinario que sea suscrito e
íntegramente pagado;
- Cualquier prima pagada en la
suscripción de capital;
- Utilidades retenidas a la
fecha;
- Reservas legales y de otro
tipo;
- Intereses minoritarios que
puedan absorber pérdidas;
- Otras fuentes (principalmente
cambios en valor razonable de
inversiones disponibles para la
venta);
- Menos, las deducciones por
reservas de revaluación, impuestos
diferidos y crédito mercantil.
El “capital elegible” bajo el
criterio Fitch se define como el
“capital fundamental” más la deuda
híbrida y otros instrumentos de
capital que sea “elegibles”.
Mientras que los instrumentos
híbridos (definidos como cualquier
instrumento que no sea capital común
ni deuda senior quirografaria, tales
como acciones preferentes, deuda de
pagos diferibles y diversos tipos de
deuda convertible) son una fuente
significativa de financiamiento para
los bancos, también juegan un papel
importante en la estructura de
capital del mismo. Fitch ha
establecido una política global
estandarizada para asignar un
componente de capital a los
instrumentos híbridos, que oscila
entre clasificarlos como pasivos
puros sin componente de capital,
hasta darles un tratamiento similar
al del capital común puro. El
componente de capital es un concepto
analítico que expresa el grado hasta
el cual Fitch considera un
instrumento en cuanto a sus
semejanzas con el capital común
ordinario en base a sus
características. El componente de
capital asignado a un híbrido puede
variar entre 0% y 100% del monto en
circulación, dependiendo de sus
características específicas, aunque
existe un límite del 30% respecto al
monto máximo del “capital elegible”
total que puede derivarse de deuda
híbrida u otros tipos de
instrumentos de capital. El monto de
los híbridos que sobrepase este
límite será tratado como un pasivo
puro, aunque existen excepciones en
las cuales tal proporción puede ser
excedida, como cuando el Estado es
quien suscribe los híbridos del
banco.
Las políticas de la
administración en cuanto a objetivos
de los niveles mínimos de
capitalización, programas de
recompra de acciones y repartos de
dividendos, también son tomados en
consideración, al igual que la
capacidad del banco para obtener
nuevo capital cuando se requiera, o
su capacidad de generación interna
del mismo y los antecedentes
históricos al respecto.
Gobierno Corporativo
El gobierno corporativo puede
influir sobre muchas áreas del
análisis y, si no llegara a ser
adecuadamente implementado y
ejercido, pudiera tener
repercusiones negativas sobre la
situación global del banco. Fitch
utiliza un enfoque pragmático más
que un ejercicio de listado de
cumplimiento o check-boxes. El
enfoque principal es identificar las
poco comunes prácticas no ortodoxas
de gobierno corporativo y el efecto
que esto pudiera tener en los
ratings, principalmente en el
aspecto negativo.
Aunque las adecuadas prácticas y
políticas de gobierno corporativo
son importantes para cualquier tipo
de compañía, podría argumentarse que
son aún más relevantes para
instituciones bancarias, debido al
rol central y fundamental que éstas
desempeñan dentro de la economía en
su conjunto. El gobierno corporativo
es considerado una parte
significativa de la cultura y
prácticas de administración de
riesgos de un banco y es, por tanto,
tomado en cuenta en la evaluación
que realiza Fitch sobre la solidez
de la administración de riesgos.
Situaciones indebidas en materia de
gobierno corporativo también podrían
surgir en relación con la
administración y estrategia del
banco, así como en su estructura
legal y control accionario, por lo
que son evaluados por los analistas
conforme se hace la revisión de
tales aspectos.
Algunos aspectos importantes de
la metodología de gobierno
corporativo que son cubiertos en el
análisis de bancos incluyen los
siguientes:
- Independencia y objetividad
del Consejo de Administración;
- Supervisión de las
transacciones y operaciones con
entidades relacionadas;
- Integridad de la función de
auditoría interna; y
- Remuneraciones de la alta
administración.
En caso de encontrarse evidencia
de una práctica de gobierno
corporativo notoriamente débil en un
banco, lo cual podría colocar a los
acreedores en una posición
particularmente vulnerable a
potenciales pérdidas crediticias,
podría tener un impacto negativo en
las calificaciones del banco y sería
comentado en el correspondiente
análisis de crédito. Buenas
prácticas de gobierno corporativo,
por el contrario, no necesariamente
ameritan una mención positiva en los
informes publicados, aunque alguna
práctica excepcionalmente sólida
pudiera ser resaltada en los mismos,
si bien es poco probable que esto
conlleve un efecto positivo en las
calificaciones del banco.