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Metodología de Calificación Bancos e Instituciones Financieras
 

 

Introducción

Este documento describe la metodología que utiliza Fitch Ratings para analizar la calidad crediticia de bancos y asignar calificaciones respectivas. Los conceptos descritos en este reporte son intencionalmente de naturaleza amplia, reconociendo que el proceso analítico que desarrolla Fitch es dinámico y que cada banco posee características distintivas que no podrían ser incorporadas en un documento extremadamente rígido.

Para fines de criterios de calificación, esta metodología aplica el término “banco” en una acepción amplia, la cual incluye a entidades tales como instituciones bancarias, empresas financieras no bancarias, prestamistas especializados, compañías tenedoras de instituciones financieras, entre otras. Mientras que el enfoque analítico para todas estas instituciones es en términos generales muy similar, existen factores específicos inherentes a cada tipo de institución, los cuales deben ser atendidos con mayor detalle. En este sentido, existen diversos documentos elaborados por Fitch que describen los aspectos específicos del proceso crediticio para las diversas categorías de instituciones financieras.

De manera general, el análisis de bancos por parte de Fitch incorpora una evaluación de su situación financiera actual, así como una apreciación de cómo ésta podría cambiar en el futuro. Incluye una evaluación de factores de tipo cualitativos y cuantitativos, basada en un análisis de la información financiera pertinente. La evaluación es usualmente complementada por discusiones a profundidad con la alta administración del banco y conversaciones con otros expertos de la industria.

El análisis de Fitch sobre un banco se basa en una serie de factores cualitativos y cuantitativos, tanto de carácter externo e interno, las cuales derivan las calificaciones como emisor que en última instancia son asignadas al banco. La importancia relativa de cada uno de estos factores puede variar de acuerdo a las circunstancias específicas. Los factores externos considerados incluyen el entorno económico en el cual el banco realiza sus actividades; el marco regulatorio, legislativo y fiscal aplicable; así como la estructura del sistema bancario del país en cuestión. Los factores internos, por su parte, incluyen todos los riesgos inherentes a los negocios que desempeña el banco, tales como los riesgos de crédito, de mercado, operacionales, de fondeo y de liquidez. Estos factores también incluyen la estructura y la organización del banco en cuestión, la solidez de su franquicia y la diversificación de sus negocios, capacidad administrativa y estrategia, así como la capitalización y su capacidad de generación de utilidades. Todos estos factores son evaluados para la determinación de la fortaleza financiera intrínseca del banco referido. Otro componente igualmente importante en la determinación de las calificaciones por parte de Fitch, es la apreciación respecto al soporte externo que el banco podría recibir, ya sea de parte del estado soberano o de un accionista institucional, en caso de que llegara a ser necesario. Las calificaciones como emisor de largo plazo se derivan de lo que resulte mayor entre el perfil financiero intrínseco del banco en cuestión, o la apreciación sobre la propensión de contar con soporte externo.

Los seis factores fundamentales del análisis que realiza Fitch sobre cualquier banco, los cuales son a su vez los aspectos determinantes de la decisión de calificación, son discutidos con mayor profundidad enseguida. La importancia relativa de cada uno de estos factores puede variar de una institución a otra. Los elementos fundamentales son los siguientes:

  • Entorno económico y de operación;
  • Accionistas y soporte;
  • Administración, estrategia y franquicia;
  • Administración de riesgos;
  • Fortaleza financiera; y
  • Gobierno Corporativo.

Entorno económico y de operación

El punto de partida para la calificación de bancos por parte de Fitch es la comprensión del entorno en el cual el banco realiza sus operaciones. Esto permite a los analistas realizar una mejor evaluación de las cualidades únicas de bancos específicos, al lograr comprender sus riesgos y oportunidades sobre una base relativa, así como también absoluta.

Entre los factores del entorno que se revisan se encuentran el riesgo soberano y otros elementos económicos que contribuyen al entorno que envuelve al referido banco. Los analistas, por lo tanto, revisan los indicadores económicos básicos del país en cuestión (derivados, en caso de estar disponibles, del análisis de riesgo soberano realizado por el departamento de calificaciones soberanas de Fitch), tales como el tamaño y la composición de la economía, crecimiento del PIB, niveles de inflación, crecimiento en financiamiento al consumo, niveles de ahorro e inversión, tendencias en el desempleo, tipos de cambio, rendimientos de bonos e índices regionales o nacionales de precios de bienes raíces. Aspectos de carácter político o cultural, así como las tendencias demográficas, podrían llegar a ser considerados también como elementos importantes en el proceso analítico. Otro factor relevante en la evaluación que realiza Fitch del entorno económico y de operación de un banco, se refiere al riesgo sistémico bancario. Otros factores que también son considerados en el análisis del entorno de operación de un banco son los siguientes:

  • Las características del respectivo mercado bancario nacional (incluyendo tanto lo correspondiente al lado del ahorro como a los mercados de crédito), la competencia existente o potencial en el mencionado mercado, así como el grado de concentración en el mismo;
  • El marco regulatorio, incluyendo el rol y las responsabilidades encomendadas a las autoridades de supervisión bancaria en el país en cuestión, así como el grado de control (o la ausencia de) que ejerce el Estado sobre el correspondiente sistema bancario; y
  • Prácticas de contabilidad y requerimientos de reportes públicos aplicables a los bancos.

Accionistas y Soporte

Los accionistas del banco y el potencial soporte que aquéllos pudieran brindarle a éste, son elementos cruciales en el análisis de Fitch, puesto que de ahí se derivan las calificaciones de Soporte que asigna la agencia en escala internacional, que a su vez influyen en última instancia sobre las calificaciones como emisor (globales o nacionales) de corto y de largo plazo. Los analistas revisan la estabilidad de la estructura accionaria del banco, así como la capacidad y disponibilidad de tales accionistas, o del gobierno, para brindarle soporte externo al banco en caso de que llegara a ser necesario.

Administración, Estrategia y Franquicia

Uno de los factores más difíciles de evaluar, y a la vez siendo muy crítico dentro del análisis de Fitch, es la evaluación del equipo administrativo del banco y de sus estrategias corporativas en vigor. Un equipo administrativo destacado es efectivo en comunicar y ejecutar apropiadamente su visión estratégica y en ayudar a la compañía a incrementar el valor de su franquicia. Resulta muy importante que la administración demuestre un elevado nivel de credibilidad, conocimiento, experiencia y competencia. La evaluación de la administración de un banco es usualmente un ejercicio de carácter relativo.

Como parte de la evaluación de la administración de un banco, Fitch considera aspectos tales como:

  • La estructura organizacional del banco, la dependencia del equipo administrativo respecto a un número reducido de funcionarios clave, la integración del equipo, la independencia de la administración respecto a los principales accionistas, la cultura de la administración y su historial en términos de mezcla de negocios, eficiencia operativa y posicionamiento de mercado; y
  • La calidad y credibilidad de la estrategia de negocios de la administración, incluyendo los planes para el crecimiento futuro, interno y externo, en términos de mercados y de segmentos de operación.

En el análisis de Fitch es muy importante lograr evaluar la fortaleza y profundidad de una franquicia bancaria, así como la capacidad del banco de mantener sus negocios actuales y de desarrollar otros nuevos, siendo usualmente un elemento fundamental detrás del crecimiento de las utilidades. La franquicia tradicional de diversos bancos ha evolucionado con el paso de los años como resultado de la desregulación, desintermediación, globalización y avances en la tecnología.

Algunas de las principales consideraciones que Fitch evalúa en el análisis de la solidez de la franquicia del banco, son las siguientes:

  • Experiencia de la administración y alcance en relación con las actividades de negocio principales;
  • El tamaño del banco y la masa crítica en las actividades principales;
  • La posición de mercado en las operaciones principales;
  • La naturaleza y concentración de su base de clientes;
  • Su mezcla de negocios actual y las ventajas o desventajas competitivas en cada segmento;
  • La diversidad de los productos y servicios que ofrece a sus clientes y su capacidad de introducir exitosamente nuevos productos; y
  • La calidad y suficiencia de la red de distribución del banco.

Administración de Riesgos

La evaluación de la administración de riesgos del banco que realiza Fitch, otro de los elementos fundamentales del proceso analítico, incorpora una apreciación del apetito de riesgo que muestre el banco, así como de la adecuación y robustez de los sistemas que en este sentido tenga implementados. La capacidad de la administración de un banco para identificar, medir, administrar y monitorear el riesgo es usualmente determinada por estos sistemas. Las principales cuestiones que los analistas toman en consideración son los siguientes:

  • La independencia y efectividad de la función de administración de riesgos;
  • Si todos los riesgos son administrados en forma integral;
  • Los procedimientos y límites que están vigentes, cómo y por quién son establecidos estos límites y el grado en que se cumplen o respetan los límites y procedimientos;
  • La capacidad de comprensión de la alta dirección y su involucramiento en la administración de riesgos y las cadenas de reporteo que se tengan establecidas;
  • El grado de dependencia respecto a herramientas de administración de riesgos basadas en modelos y el reconocimiento por parte de la administración de las potenciales limitaciones de las técnicas mayoritariamente cuantitativas en la actividad de administración de riesgos.

Bajo los términos del acuerdo de Basilea II, varios instrumentos de mitigación de riesgo crediticio pueden ser utilizados por los bancos a efecto de disminuir su riesgo de crédito global, los cuales podrían tener un impacto significativo en la mitigación de su perfil de riesgo global en algunas circunstancias.

Los analistas examinan una amplia variedad de riesgos, siendo los más significativos –en la mayoría de los bancos- descritos con mayor detalle enseguida. Debe notarse, sin embargo, que los bancos pueden enfrentar riesgos de otra índole que no se identifiquen con estas categorías. Los analistas buscan identificar todas las fuentes de riesgo significativas y explorar sus potenciales consecuencias.

Riesgo de Crédito

Fitch, como parte de su proceso analítico, analiza todas las fuentes de riesgo crediticio, ya sean dentro del balance (créditos, instrumentos de deuda, depósitos y préstamos interbancarios, entre otros) o compromisos fuera de balance. También se analizan los riesgos potenciales para los deudores quirografarios del banco que pudieran surgir de alguna bursatilización realizada por el propio banco.

Un aspecto elemental del análisis que realiza Fitch sobre el riesgo crediticio se refiere a la estructura del balance general del banco en cuestión, incluyendo las contribuciones relativas (porcentuales) de las distintas categorías de activos. Generalmente, aunque no siempre, los préstamos constituyen la parte más significativa de los activos del banco y por tanto una revisión exhaustiva de éstos resulta esencial (aún y cuando no sea la categoría más grande del balance, usualmente es donde se ubican las principales fuentes de riesgo para la mayoría de los bancos). En este contexto, los analistas usualmente solicitan un desglose de los préstamos por tipo, tamaño, vencimiento, moneda de denominación, sector económico y región geográfica. También resulta importante para los analistas ver no sólo los saldos de los créditos, sino también los montos autorizados totales. Los analistas igualmente revisan las mayores concentraciones del riesgo crediticio, incluyendo las principales exposiciones a deudores individuales o grupos económicos (usualmente definidos como aquellos que representan más del 10% del capital del banco), así como las concentraciones a sectores económicos o industrias en particular. En este sentido, los analistas de bancos pueden usualmente hacer consultas sobre empresas o sectores específicos a los analistas de otros departamentos, tales como los encargados de calificaciones de empresas industriales (Corporates), entre otros.

Aquellos créditos que se consideren “emproblemados” (sensibles; en el listado de revisión especial; vencidos; o reestructurados), son analizados con mayor detalle. Al analizar el riesgo inherente a cualquier tipo de préstamos emproblemados, se evalúa también la calidad del posible colateral que pudiera existir y la suficiencia de las reservas preventivas. En lo relativo a estas últimas, los analistas generalmente revisan los diferentes tipos de reservas que existan (específicas o genéricas), las políticas generales del banco en cuanto a la constitución de las propias reservas, su desempeño histórico de pérdidas crediticias y las políticas relativas a los castigos de cartera y las recuperaciones. La calidad de activos es típicamente evaluada tanto sobre la base absoluta como en términos relativos.

En cuanto a la calidad de otros activos (distintos a los contenidos en la cartera de préstamos), Fitch también revisa la calidad de los portafolios de inversiones de renta fija y variable, en términos de la calidad general de estos instrumentos, sus horizontes, liquidez, cualquier concentración que pudiera presentarse en exposiciones particulares y las técnicas de valuación empleadas. De igual manera, se realiza un análisis de las exposiciones interbancarias (préstamos y depósitos), tomando en consideración el tamaño de las mismas, sus fechas de vencimiento, las concentraciones y la calidad crediticia de las contrapartes. El análisis de los compromisos fuera de balance (cuentas de orden o contingencias) del banco por parte de Fitch, es igualmente un elemento importante en el proceso de análisis de riesgos. Estas contingencias pueden tomar diversas modalidades, incluyendo las más tradicionales como garantías y cartas de crédito, derivados (swaps de tasas de interés y de incumplimiento), activos que hayan sido bursatilizados y se encuentren en vehículos de inversión especializados, así como exposiciones a “conduits” y vehículos de inversión estructurados.

Riesgo de Mercado

El análisis de riesgo de mercado por parte de Fitch cubre las exposiciones estructurales y de negociación a través de los distintos negocios de la institución (incluyendo operaciones dentro y fuera de balance). Los analistas revisan la estrategia de administración de activos y pasivos, así como los sistemas y herramientas establecidas para la evaluación y monitoreo del riesgo de mercado. Los bancos con grandes portafolios de negociación implican un análisis más minucioso de sus riesgos de mercado. Algunos de los aspectos evaluados incluyen la estrategia general de negociación del banco; un desglose de sus carteras de intermediación por tipo y por producto; la mezcla de actividades de negociación entre posiciones propias y aquellas realizadas por cuenta de clientes; un desglose de los ingresos por mercados; y la contribución de estos últimos a la rentabilidad global de la institución.

Los analistas también evalúan las medidas utilizadas para la medición de riesgo de mercado, tales como el valor en riesgo o VaR, entre otras (aunque la crisis de 2008 puso en evidencia las limitaciones de métricas como los modelos basados en VaR).

Riesgo Operacional

Los elementos evaluados por Fitch incluyen la definición que hace el propio banco sobre riesgo operacional, la calidad de la estructura organizacional y cultura en materia de riesgo operativo, el desarrollo de su enfoque para la identificación y evaluación de las principales fuentes de riesgo, los esfuerzos en materia de recolección de datos y el enfoque general para la cuantificación y administración del riesgo operativo. Cuando es posible, Fitch evalúa las auditorías externas para determinar si se detectaron o no fuentes de riesgo operativo significativas. En caso de que existan preocupaciones derivadas de las auditorías externas o que se perciba una debilidad en los procesos de control, esto conllevaría a un análisis más profundo y una cuantificación de la magnitud de las potenciales pérdidas asociadas a riesgo operativo.

Riesgo Legal y Reputacional

Un riesgo que no se integra en las categorías descritas anteriormente –y que resulta más difícil de evaluar- es el riesgo reputacional, que puede llegar a ser significativo en ciertos bancos, particularmente aquellos que dependen en mayor medida del fondeo institucional o aquellos con importantes actividades en el negocio de banca privada. El riesgo legal es igualmente difícil de medir, pero también puede tener importantes implicaciones para un banco. Pueden surgir de contratos con terceros que resultan no ser ejecutables, así como de acciones legales o demandas que se tomen en contra del banco.

Fortaleza Financiera

Los elementos fundamentales que son revisados por los analistas se refieren a la rentabilidad, perfil de riesgo de fondeo y liquidez, así como capitalización.

Rentabilidad

Puesto que la utilidad generada por un banco puede afectar en última instancia a su solvencia, la rentabilidad es otro de los elementos importantes a analizar. Fitch generalmente parte de una revisión a la tendencia histórica de resultados del banco, la estabilidad y calidad de sus utilidades y su capacidad de generarlas en forma recurrente. También se revisan las expectativas de resultados a futuro. Aunque los antecedentes de la administración en proveer proyecciones confiables es una consideración de importancia, los analistas no obstante procuran probar la robustez de cualquier proyección que les sea provista por el banco. La diversificación de los resultados de un banco es otro factor importante en el análisis de su rentabilidad y, cuando es posible, Fitch revisa el desempeño de las distintas líneas de negocio de la institución, En general, se procura analizar las tendencias en materia de:

  • Ingresos de interés neto, incluyendo la evolución de los márgenes de intermediación por línea de producto, tendencias en volúmenes de crédito y la tendencia en costos de fondeo;
  • Ingresos no financieros, que contemplan a los relativamente estables productos por comisiones, así como los más volátiles ingresos por mercados;
  • Gastos no financieros, con el detalle de gastos de personal y otros costos de operación, así como la comparación de los gastos contra variables tales como ingresos generados y activos productivos;
  • Gastos por provisiones (constitución de reservas), junto con la capacidad de las utilidades generadas por el banco para absorber tales costos; e
  • Ingresos y gastos de naturaleza extraordinaria, así como la evolución de los costos fiscales.

Como principio básico, el análisis que realiza Fitch se basa en reportes financieros preparados conforme a normas de contabilidad generalmente aceptadas. Si lo consideran necesario en su proceso de análisis, los analistas de Fitch pueden realizar ajustes a las cifras de resultados reportadas por un banco, de tal forma que los indicadores de desempeño sean tan comparables como sea posible.

Liquidez

La revisión del riesgo liquidez se constituye como uno de los elementos más importantes en el análisis global que realiza Fitch sobre bancos. Este análisis, sin embargo, está asociado a las suposiciones realizadas por la administración del banco acerca de las fuentes y los usos de liquidez, por lo que la calidad y confiabilidad de la información proporcionada resultan esenciales para medir la liquidez. Los bancos analizados deben tener implementada una política de administración de la liquidez y los analistas buscan evaluar la robustez de tal lineamiento y el apego del banco a la mencionada política. Los analistas revisan las fuentes de liquidez internas del banco (tales como instrumentos financieros de fácil realización y los préstamos que llegan a su vencimiento), así como las de carácter externo (tales como el posible acceso a los mercados de capital, líneas de financiamiento interbancarias vigentes y facilidades de descuento con el banco central, por ejemplo). Es importante evaluar la verdadera liquidez de los denominados portafolios de “activos líquidos” y estimar si tales instrumentos serían suficientemente mercadeables en un escenario de crisis.

De igual forma, es importante revisar las concentraciones de fondeo a efecto de identificar cualquier potencial fuente de riesgo de liquidez; un banco con una mayor proporción de fondeo mayorista es, en efecto, más susceptible de enfrentar riesgos de liquidez que un banco fondeado eminentemente con depósitos tradicionales del público. Es fundamental que los bancos cuenten con un plan de contingencia en caso de que se presentaran restricciones de liquidez sistémica importantes, especificando quién es responsable de manejar la mencionada crisis de liquidez, qué acciones deben ser tomadas y en qué momento, y qué arreglos preventivos existen con los prestamistas de última instancia.

Fondeo

Las principales áreas a evaluar en este sentido son la estructura y diversificación de la base de fondeo del banco (en particular, la mezcla entre financiamiento mayorista y tradicional), incluyendo cualquier concentración notoria que pudiera observarse en los depósitos o los préstamos obtenidos, así como las tendencias relevantes en las fuentes de fondeo. Como se mencionó arriba, la mayor dependencia de un banco respecto al fondeo mayorista es un elemento crucial del análisis, puesto que bancos con esta característica tienden a ser más vulnerables a entornos adversos. Una estable y bien diversificada base de fondeo, así como una amplia gama de proveedores de financiamiento en cada fuente, son factores que mitigan en cierta medida el riesgo de fondeo. Por ello, resulta importante analizar la composición de la base de depósitos del banco y otras fuentes de fondos por tamaño, vencimiento, geografía y moneda de denominación. También se evalúa el rol de las bursatilizaciones de activos en el fondeo del banco.

Capital

El tamaño absoluto del capital del banco y su adecuación de capital (es decir, el tamaño del capital relativo a los riesgos existentes), son consideraciones fundamentales al evaluar la calidad crediticia del mismo. Puesto que se trata primordialmente de capital de riesgo, no existe la obligación de repagar el capital a ningún tenedor, así como tampoco existe el compromiso legal de pagar intereses u otros productos equivalentes. Si existe algún tipo de obligación de pagar cierto rendimiento, entonces el capital en cuestión no puede ser catalogado como capital común puro.

En la actualidad, Fitch no modela matemáticamente los requerimientos de capital para los bancos que califica. En su lugar, evalúa y se apoya en cierta medida en los datos que le proporciona el mismo banco. Para este análisis, toma en consideración los conceptos de capital contable, capital regulatorio y (en el caso de bancos con mayor grado de sofisticación) capital económico. Fitch utiliza, sin embargo, sus propias mediciones cuantitativas estandarizadas de capitalización que aplica a los bancos que califica, siendo los principales los conceptos de “capital fundamental” (core capital) y “capital elegible”. Para estos fines, el capital fundamental se define como el capital contable reportado incluyendo interés minoritario existente que tenga la virtud de absorber pérdidas, menos cualquier tipo de instrumento híbrido que hubiera sido incluido en esta cifra. El capital reportado usualmente se compone de:

  • Acciones de capital común y ordinario que sea suscrito e íntegramente pagado;
  • Cualquier prima pagada en la suscripción de capital;
  • Utilidades retenidas a la fecha;
  • Reservas legales y de otro tipo;
  • Intereses minoritarios que puedan absorber pérdidas;
  • Otras fuentes (principalmente cambios en valor razonable de inversiones disponibles para la venta);
  • Menos, las deducciones por reservas de revaluación, impuestos diferidos y crédito mercantil.

El “capital elegible” bajo el criterio Fitch se define como el “capital fundamental” más la deuda híbrida y otros instrumentos de capital que sea “elegibles”. Mientras que los instrumentos híbridos (definidos como cualquier instrumento que no sea capital común ni deuda senior quirografaria, tales como acciones preferentes, deuda de pagos diferibles y diversos tipos de deuda convertible) son una fuente significativa de financiamiento para los bancos, también juegan un papel importante en la estructura de capital del mismo. Fitch ha establecido una política global estandarizada para asignar un componente de capital a los instrumentos híbridos, que oscila entre clasificarlos como pasivos puros sin componente de capital, hasta darles un tratamiento similar al del capital común puro. El componente de capital es un concepto analítico que expresa el grado hasta el cual Fitch considera un instrumento en cuanto a sus semejanzas con el capital común ordinario en base a sus características. El componente de capital asignado a un híbrido puede variar entre 0% y 100% del monto en circulación, dependiendo de sus características específicas, aunque existe un límite del 30% respecto al monto máximo del “capital elegible” total que puede derivarse de deuda híbrida u otros tipos de instrumentos de capital. El monto de los híbridos que sobrepase este límite será tratado como un pasivo puro, aunque existen excepciones en las cuales tal proporción puede ser excedida, como cuando el Estado es quien suscribe los híbridos del banco.

Las políticas de la administración en cuanto a objetivos de los niveles mínimos de capitalización, programas de recompra de acciones y repartos de dividendos, también son tomados en consideración, al igual que la capacidad del banco para obtener nuevo capital cuando se requiera, o su capacidad de generación interna del mismo y los antecedentes históricos al respecto.

Gobierno Corporativo

El gobierno corporativo puede influir sobre muchas áreas del análisis y, si no llegara a ser adecuadamente implementado y ejercido, pudiera tener repercusiones negativas sobre la situación global del banco. Fitch utiliza un enfoque pragmático más que un ejercicio de listado de cumplimiento o check-boxes. El enfoque principal es identificar las poco comunes prácticas no ortodoxas de gobierno corporativo y el efecto que esto pudiera tener en los ratings, principalmente en el aspecto negativo.

Aunque las adecuadas prácticas y políticas de gobierno corporativo son importantes para cualquier tipo de compañía, podría argumentarse que son aún más relevantes para instituciones bancarias, debido al rol central y fundamental que éstas desempeñan dentro de la economía en su conjunto. El gobierno corporativo es considerado una parte significativa de la cultura y prácticas de administración de riesgos de un banco y es, por tanto, tomado en cuenta en la evaluación que realiza Fitch sobre la solidez de la administración de riesgos. Situaciones indebidas en materia de gobierno corporativo también podrían surgir en relación con la administración y estrategia del banco, así como en su estructura legal y control accionario, por lo que son evaluados por los analistas conforme se hace la revisión de tales aspectos.

Algunos aspectos importantes de la metodología de gobierno corporativo que son cubiertos en el análisis de bancos incluyen los siguientes:

  • Independencia y objetividad del Consejo de Administración;
  • Supervisión de las transacciones y operaciones con entidades relacionadas;
  • Integridad de la función de auditoría interna; y
  • Remuneraciones de la alta administración.

En caso de encontrarse evidencia de una práctica de gobierno corporativo notoriamente débil en un banco, lo cual podría colocar a los acreedores en una posición particularmente vulnerable a potenciales pérdidas crediticias, podría tener un impacto negativo en las calificaciones del banco y sería comentado en el correspondiente análisis de crédito. Buenas prácticas de gobierno corporativo, por el contrario, no necesariamente ameritan una mención positiva en los informes publicados, aunque alguna práctica excepcionalmente sólida pudiera ser resaltada en los mismos, si bien es poco probable que esto conlleve un efecto positivo en las calificaciones del banco.

 

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